El voluntariado sigue siendo uno de los pilares más sólidos de la cohesión social en Europa. Pero ¿cómo están gestionando las organizaciones este valioso recurso humano? ¿Y qué herramientas necesitan, en la práctica, para potenciar su impacto?
Un estudio reciente, con las aportaciones de profesionales y personas voluntarias de Portugal, Polonia, Serbia y España, ayuda a responder a estas cuestiones, revelando tendencias, desafíos y oportunidades en el sector.
Un sector con experiencia y compromiso.
La mayoría de las personas participantes forman parte de organizaciones sociales, como ONG, asociaciones comunitarias e instituciones de acción social. En Portugal, estas representan el 76,4 % de las respuestas.
También destaca el elevado nivel de experiencia: en países como Portugal y Serbia, entre el 70 % y el 87 % de los profesionales cuentan con más de diez años de experiencia en el sector, lo que pone de manifiesto un fuerte compromiso y un amplio conocimiento acumulado.
Un voluntariado que desarrolla competencias.
El estudio confirma algo que muchas personas ya experimentan: el voluntariado es una auténtica escuela de competencias.
Entre los aprendizajes más valorados destacan:
El crecimiento personal, señalado por el 78 % de las personas voluntarias en Portugal.
El trabajo en equipo, reconocido por más del 70 % de los participantes.
La empatía, considerada esencial por más del 75 % de los participantes en varios países.
Estos datos muestran que el impacto del voluntariado va mucho más allá de la acción social: contribuye directamente al desarrollo personal y a las relaciones interpersonales.
Desafíos reales sobre el terreno.
A pesar de sus beneficios, las organizaciones se enfrentan a importantes desafíos.
La captación de personas voluntarias, especialmente crítica en Serbia (67,4 %) y también relevante en Portugal (36 %).
La dificultad para fidelizar y mantener motivados a los equipos.
La falta de recursos humanos dedicados a la coordinación del voluntariado.
Por parte de las personas voluntarias, la principal barrera es clara: la falta de tiempo, que limita una participación más continuada.
Lo que realmente necesitan las organizaciones.
El estudio también mira hacia el futuro, identificando qué buscan las organizaciones en las herramientas de apoyo para la gestión del voluntariado.
Más que contenidos teóricos, existe una demanda clara de soluciones prácticas y aplicables:
Ejercicios prácticos, valorados por casi la mitad de las personas encuestadas.
Guías paso a paso, especialmente relevantes en países como Serbia y Portugal.
Recursos formativos, fundamentales para preparar mejor a las personas voluntarias.
Un camino hacia la mejora
Los resultados ponen de manifiesto la necesidad de profesionalizar la gestión del voluntariado mediante herramientas que respondan a la realidad del trabajo sobre el terreno.
Invertir en empatía, comunicación y apoyo continuo será esencial para garantizar que el voluntariado siga siendo una experiencia transformadora, tanto para quienes lo realizan como para quienes reciben su apoyo.
